Perfume
Qué casualidad. ¿A dónde irá?
-¿A qué salí a la calle?-
Tengo en la nariz su olor bien pegado. Su perfume corriente, de flores, de ese que marea y alborota lo que comes, me llegó hasta el cerebro. Qué noche... todavía me pongo tieso de acordarme
Todo pintaba tan bien, sólo sería un ratito. Ahh, ¡Qué mujer! su piel es tan suave. Su voz tan penetrante... lástima... Pero bueno, Renata no es nada estúpida... aunque como hubiera querido que ayer lo fuera, aunque sea tantito.
-¿A qué salí a la calle?-
¿A la lavandería? ¿Qué hace ahí una mujer de su clase? Ni siquiera trae ropa para lavar, o ¿va a recogerla?
No sé que me pasó, no quería besarla. Maldito cognac, me embrujó, y ella estaba ahí, tan ella. Ese vestido negro le sentaba muy bien.
¡¿Qué!? ¡Maldita sea! ¡Las dos son unas putas! Ahora entiendo... con razón... putas e inteligentes...
-¿¡Puto Coño... a qué salí a la calle!?




Comentarios sobre Perfume
La verdad es difícil comentarte, porque dejas sin palabras, bueno al menos a mí sí.
Ya tienes una lectora más.
Excelente tu escrito...
Me gusta tu estilo vaquero!!!
besos azules como mi tarde hoy.
Muy bueno, es increíble como (claro, eso es sólo mi punto de vista) el sentimiento de culpabilidad... te lleva, y te lleva, hasta que terminas siendo la víctima, el ingenuo. Es mejor buscar culpables que aceptar la realidad y el grado de culpa-¿estupidez?
Creo que, aunque se te venga como dicen por aquí el palo de agua ¿quién te quita lo bailao?
Un saludo y un placer leerlo.
Gracias Guarandina. Así es, o es el sistema. o los padres, o Dios o alguien, quien sabe quien, pero alguien debe teber la culpa. Cuando el culpable está hasta donde llega el límite de nuestra piel.
Saludos.